
El aumento de la frecuencia y la intensidad de los episodios de calor extremo ha convertido las altas temperaturas en uno de los principales riesgos climáticos para la población urbana. Su impacto no se reparte por igual: recae sobre todo en las personas mayores, en los menores, en quienes padecen enfermedades crónicas y en quienes viven o trabajan en condiciones de mayor exposición.
Los refugios climáticos son espacios, públicos o privados, acondicionados para que cualquier persona pueda resguardarse durante esos episodios. Organizarlos como una red, y no como instalaciones aisladas, permite cubrir el municipio de forma homogénea, acercarlos a quien más los necesita y coordinarlos con los sistemas de alerta y con los servicios sociales.
Desde la Red Española de Ciudades por el Clima se han elaborado estas recomendaciones para ofrecer a las entidades locales una guía práctica con la que diseñar y gestionar estos espacios: criterios técnicos de selección y acondicionamiento, estrategias de implantación y pautas de gestión que permiten desarrollar una red adaptada a las necesidades de cada municipio y reforzar así la resiliencia local frente al cambio climático.






